Ya ha llegado el otoño. Cada vez más tarde pero llega. Y eso significa que en Cataluña los bosques se llenan de boletaires y, a veces, de bolets. Las setas se comen en todas partes pero en Cataluña el fenómeno de su recolección es digno de estudio antropológico.
Piensa que aquí, antes de que la política fuera la prioridad de todo el mundo, en TV3 hubo durante varios años un programa llamado Caçadors de bolets ¡en prime time! Y con shares sorprendentes para ser un tema aparentemente de nicho.
¿Qué clase de marketing mueve a los boletaires?
El fenómeno de los bolets y su búsqueda obsesiva por parte de los boletaires es algo curioso para los que no formamos parte de él: ¿quién se levanta a las 5 de la mañana para plantarse a las 7 en el monte y ponerse perdido de barro, ramas y algún que otro bicho para conseguir veinte o treina moixernons que la familia se zampará en menos de media hora?
En realidad, en un alarde de frikismo sin precedentes, creemos que el fenómeno puede explicarse mediante la gamificación y que analizándolo podemos aprender un poco más sobre la aplicación de los mecanismos del juego en marketing y en la empresa.
Principios de la gamificación en marketing
La gamificación no es otra cosa que el uso de dinámicas lúdicas en un ámbito ajeno a estas, con el objetivo de aumentar la motivación de los participantes. De hecho, en los juegos participamos porque sí mientras que otras actividades que nos motivan mucho menos. ¿Por qué una partida al Call of Duty sí y abrir el Excel no? ¿Por qué una pachanga con los colegas sí y reunirte con tus compañeros de departamento no?
Según Charles Coonradt, el autor de The Game of Work, uno de los trabajos pioneros del campo, muchas actividades lúdicas cumplen los siguientes principios:
- Objetivos muy claros.
- Registros de puntuación o de progresos.
- Recepción de feedback frecuente o constante.
- Libertad personal para elegir métodos o técnicas.
- Posibilidad de coaching constante.
Gamificación y recolección de setas: mucho que aprender
Efectivamente. La relación entre gamificación y la caza del bolet es obvia. Si este año vas a salir a por setas, recuerda que la sequía ha hecho estragos y que tu excursión es un ejemplo de gamifación de libro de texto.
Recuperamos la lista anterior.
- Objetivos muy claros: coger cuantas más setas mejor.
- Registros de puntuación o de progresos: lo fundamental es conseguir más setas que tu cuñao y si no, que estas sean de mayor tamaño y calidad. Tras cada salida, el boletaire tiene una cesta que habla por él, en la que además, cada especie de hongo tiene un valor distinto. En todo ese proceso, además, es posible cometer errores y pagarlos caros (a veces con intoxicaciones). ¡Exactamente igual que en un videojuego!
- Recepción de feedback frecuente o constante: cada vez que apartas un matorral, que miras detrás de un árbol o que te sales del camino tienes la oportunidad de encontrar bolets o no. Durante toda tu excursión, tu cesta es tu score y te permite tener muy claro qué tal te está yendo.
- Libertad personal para elegir métodos o técnicas: hay quien prefiere ir siempre al mismo sitio, hay quien busca zonas nuevas, hay quien cambia de compañía, hay quien prefiere ir por fuera del camino. Del mismo modo, elegir la fecha de tu salida es determinante para encontrarlos. Todas las variables que dependen de la elección del boletaire le permiten urdir su estrategia.
- Posibilidad de coaching constante: el mundo de la micología es complejo y siempre es posible subir de nivel. Por cada especie deliciosa en la cocina hay otra mediocre y otra venenosa, a veces mortal de necesidad. Así que el aprendizaje continuado y las consultas a expertos se vuelven fundamentales para todo aficionado a las setas.
Otros vínculos entre gamificación y micología
- Coleccionar objetos diversos es una forma de gamificar cualquier ámbito. Conseguir 150 cosas distintas parece insufrible pero yo pertenezco a una generación que invirtió tardes enteras para conseguir 150 pokémones en una Game Boy y hace nada, millones de adolescentes con smartphones siguieron los mismos pasos en realidad aumentada. La gran variedad de bolets en nuestro país hace que esa coleccionabilidad sea un incentivo añadido. Los procesos burocráticos o fiscales ganarían mucho si se siguieran dinámicas parecidas.
- Trampas. La gracias de las normas es interpretarlas a tu manera. Hay familias que se rompen por las normas del Uno. Cuando uno tiene un prestigio como boletaire, tiene sus trucos y picardías para dejar el pabellón bien alto. Desde entrenar a un perro para que te ayude, a comprar una cesta ya llena en la plaza del pueblo o a optar por el siguiente punto.
- Secretos. ¿Cuántos juegos se ganan gracias a técnicas o estrategias secretas? Muchas familias o grupos de amigos tienen localizadas sus zonas de búsqueda que raramente comparten fuera del círculo. Y es una auténtica obsesión, un insight catalán:
#FAQSxocdetrensTV3 De debó volen saber on son les urnes, en un país on, un per no dir-te on hi ha un rovelló es deixarien matar 😂
— Marta Maseras (@mmaserasf) 9 de septiembre de 2017
- Fácil iniciación y progresión. Aunque buscar setas a veces no es nada fácil, la progresión es asequible. Al principio solo sabes reconocer un tipo o dos y, por seguridad, te centras en ellas. Cada vez que aprendes a identificar una especie nueva, puedes cogerla. Y es un mecanismo parecido al unlocking de muchos videojuegos: tras acumular suficiente experiencia o horas de juego, te ganas el derecho a usar determinada técnica.
¿Cómo aplicar la gamificación a tu negocio?
Si logramos aplicar la gamificación a nuestro funnel de compra, a nuestra estrategia de CRM, a nuestra gestión de los empleados o incluso a nuestra estrategia de retail, lograremos un incremento de las conversiones y de la eficiencia general del sistema. No estamos hablando de infantilizar o de convertir algo en un videojuego, sino de hacer que sea más usable, tangible y apetecible. ¿Aceptas el reto? Empezamos en tres, dos, uno…






