¿Quién abriría una agencia de marketing en Canet de Mar?

By junio 30, 2017Pulsaciones
Pulso HQ Canet de Mar

Pulso HQ en Canet de Mar

¿A quién se le ocurriría? No puede ser una buena idea. ¿O sí?

El mundo La jungla del marketing y la publicidad está llena de normas no escritas.

La norma no escrita que dice que las agencias deben estar en Barcelona o Madrid. O, como mínimo, en ciudades capitales de provincia.

La norma no escrita de llenar las agencias con becarios que trabajen gratis hasta la madrugada y falsos autónomos sin ningún tipo de contrato. Somos tan guais que los jóvenes talentosos tienen que pagar para trabajar con nosotros.

La norma no escrita de tirar siempre para donde está el negocio de la agencia, independientemente del briefing o de las necesidades del cliente. Si hay que vender tele, se vende tele. Que ahí es donde ganamos pasta.

La norma que dice que los mejores clientes son los que tienen la cartera más gorda. Porque el dinero lo cura todo: la gilipollez desmedida, el cretinismo supino, las contradicciones éticas y morales, y, por supuesto, el coste de renunciar a cualquier principio que tengas. Si esto no va con tus valores, toma este billete, ve y cómprate otros.

Cuando decidí crear Pulso, hace poco más de un año, tenía muy claro que nos asentaríamos lejos de Barcelona, en alguna parte del Alt Maresme. Tenía muy claro de qué quería estar cerca. Pero en lo que no había pensado hasta ahora, es que también, por entonces, ya tenía muy claro de qué quería estar lejos.

Así nos instalamos primero en Pineda de Mar. Y cuando empezamos a crecer y hubo que buscar un sitio más grande, nos mudamos a Canet. Por lo que estaba cerca y, sin duda, también por lo que estaba lejos.

Reconozco que cuando cuento lo que hacemos, y lo que somos capaces de hacer, todavía hay gente que se extraña de que estemos en un pequeño pueblo de costa.

– “No sabía que había una agencia así por aquí”.
– ¿Una agencia cómo?
– “Así… no sé…, pensaba que estaríais en Barcelona…”.

“Así”. Barcelona como adjetivo.

La misma expresión y la misma sorpresa, una y otra vez, en clientes, proveedores y candidatos. ¿Cómo hemos llegado a permitir, a esta altura del partido, que el dónde estamos defina quiénes somos y lo que hacemos? ¿Cuándo acabará el siglo XX de una vez?

Reconozco también que me encanta esa contradicción, y que me resulta una forma muy rápida de conocer a las personas: la reacción posterior a ese breve diálogo suele ser binaria, y lo define todo. Y seguramente nos ahorrará una fortuna en evitar relacionarnos con las personas equivocadas.

Una marca, igual que una ideología, es un sistema de ideas y creencias

La materia prima de todo nuestro trabajo son las ideas. Sin ideas no valemos nada. Vendemos ideas a cambio de dinero, porque las ideas pueden valer más que el dinero. Nuestro negocio depende de que confiemos en nuestras ideas y las respetemos, para que puedan seguir emanando, creciendo, evolucionando.

Si renunciáramos a nuestras ideas por un poco de dinero estaríamos haciendo un muy mal negocio. Para nosotros y para nuestros clientes.

Por eso no nos importa nadar a contracorriente. Especialmente si seguir la corriente significa renunciar a nuestras ideas. Ya hay demasiada gente yendo al mismo lugar por los mismos caminos. El mundo no necesita más agencias en Barcelona.

Son las 7:30 de la mañana y el tren que va a Barcelona está atiborrado. Los pasajeros se amontonan por encima de sus posibilidades. No tienen más remedio. Cada estación es una muesca más en una brida gigante que comprime a presión el vagón. Llegando a Badalona respirar se convierte en un acto de fe. El tren que viene de Barcelona hacia Canet, en cambio, está prácticamente vacío. Toni y Oscar vienen en él cómodamente sentados, mirando como el sol parece emerger del mar, leyendo, escribiendo, pensando o durmiendo, sin preocuparse siquiera por el manspreading. Por no haber, no hay ni a quien molestar. No se me ocurre mejor explicación de lo que somos que esos dos trenes cruzándose en alguna estación.

Canet es un pueblo maravilloso, sin atascos, sin ruidos infernales, sin gente dispuesta a pasarte por arriba para no esperar dos minutos por el próximo tren. Trabajamos en un espacio mágico y con una historia creativa única. Una historia que sigue aquí, viva, en estas paredes, en esta madera que nos acompaña desde el suelo y el mobiliario. Una historia que sigue viva en nuestros vecinos, personas tan encantadoras como fascinantes. Trabajamos donde Els Comediants diseñaron y crearon buena parte del mejor arte de vanguardia que salió de este país. Trabajamos rodeados de naturaleza, aire puro, luz, y un enorme jardín donde hacer brainstormings, reuniones y barbacoas a la fresca.

Y aun así todavía hay gente que me pregunta por qué no estamos en Barcelona.

Vivimos una época fascinante. Un vértice en el que la historia se ha partido para siempre, y la continuidad de todo cuanto conocemos está en discusión. Todo está por ser objetado, cuestionado y revisado. Y nada será igual en los próximos 15 años. Nada me parece más peligroso, en este negocio, que parecernos demasiado a lo que creen los demás que deberíamos ser.

Mau Santambrosio

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